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Hacia un teatro alternativo – Por Domingo Milesi

cartel boschEl Centro Cultural Hieronymus Bosch es, desde sus inicios en 2011, un espacio artístico formativo donde se brindan diferentes talleres vinculados a lo escénico –de teatro, danza y canto- sumándose a partir de 2012 al circuito de salas teatrales de Montevideo. Dentro de las razones que impulsaron la construcción de esta nueva sala, está la búsqueda de una mayor disponibilidad para la investigación en el espacio y la gestión de un lugar económicamente más accesible para los creadores.

El origen

Las salas de teatro off o teatro under, son conocidas –sobre todo en Buenos Aires- como aquellas que están por fuera del circuito comercial. Muchas veces asociadas a la investigación actoral, lo nuevo y curiosamente alternativo pero también abrazadas a la producción sin sentido de la que nadie está libre. En esos parámetros de búsquedas reveladoras, independencia o comodidad se construye el teatro contemporáneo más “independiente”. El Centro Cultural H. Bosch está ubicado en Gonzalo Ramírez 1826 esquina Yaro. Es una casona antigua que cuenta con dos salones para dar clases en el primer piso y una sala de teatro para 60 personas en la planta baja. Juan Pablo Moreno, es el fundador y la cabeza responsable del espacio. Está vinculado al teatro desde hace muchos años desde diferentes roles, docente, actor y director. No pudo evitar el lugar común –más viejo que Stanislavski- de fantasear con la idea de tener su propia sala. Y como las cosas se dan no sólo en las películas, se le cumplió el sueño al pibe.

JP: El espacio comienza en el 2011 como Centro Cultural. Me junté con Patricia (Saralegui), mi ex mujer, que es profesora de danza y se empezaron a dar clases. Primero sólo era un espacio de enseñanza, había dos salones arriba y abajo funcionaba un garaje, que estaba alquilado para siete autos. El garaje no lo podíamos usar, no teníamos acceso, y era horrible para el Centro Cultural, porque estabas en la clase y escuchabas los autos salir y entrar. Hasta que un día hablé con la dueña para empezar a alquilar abajo también. Entonces empecé a juntar la plata y a hacer los trámites para la habilitación de la sala que me llevó más o menos un año y medio.

¿Cómo surgió el nombre?

JP: El nombre Hieronymus Bosch viene de la primera obra que hice, “El Pánico” de Rafael Spregelburd, que está inspirada en la tabla de los pecados capitales de H. Bosch. Spregelburd hizo una serie de obras basándose en los siete pecados capitales, cada una correspondía a un pecado, “El pánico” integra esa heptalogía. Además Bosch es uno de los pintores que más me gusta.

¿Cómo funcionaba la sala al inicio?

JP: La sala se habilita en 2012 por Bomberos que fue lo que más nos demoró y la Intendencia. Ahí ya tuvimos dos estrenos. Primero sólo se hacían obras mías, pero a partir de 2013 abrimos el espacio a otros elencos. La primera que vino fue María Dodera con “El Gimnasio” (de Gabriel Peveroni) y después se sumó La Carnicerì con “La Cantante” (de Gastón Borges), “Princesas” (de Martín García) y “Villa + Discurso” (de Guillermo Calderón con versión y dirección de Carla Larrobla). A partir de ahí una cascada de obras se fueron sumando. Por ejemplo, este año se abrió el espacio hacia el género clown. Estuvo “Y así habló un payaso” (de José Rivoir) y “Los Vagos” del grupo de clown Los Tenedores.

¿Por qué crees necesario un teatro alternativo?

JP: Creo en un teatro alternativo primero por un tema económico. Ningún actor puede realmente vivir del teatro, no porque vaya poca gente sino porque a veces las salas cobran demasiado, tenés un fijo muy alto y te cobran ensayos. Y a veces pasa que si hacés una obra y va poca gente, siempre terminan pagando los actores, porque tampoco tenés producciones grandes como para que se encarguen de la sala. Por otro lado, está la conexión en la creación entre escenografía, vestuario y luces. Me pasaba que cuando iba a una sala, me daban un día para el ensayo técnico y otro para un general. Y era muy difícil porque no te daban tiempo extra para ensayar, y vos no podías pensar la obra porque tenías que ensayarla en otro espacio. No tenés libertad para mover luces y crear, porque muchas veces no te dejan mover los focos de lugar. Tener tu propio espacio te da independencia creativa. Generás un teatro de investigación que no existe cuando el espacio no es tuyo. Como nos pasó con “Vestuario de Mujeres” (de Javier Daulte). El proyecto para hacer Vestuario lo presenté en muchas salas y me dijeron que no porque no se podía tirar agua, no tenía disponibilidad de usar agua caliente y demás. Al final eran tantas complicaciones que por eso opté por hacerlo acá.

¿Qué disponibilidad tienen los grupos acá para ensayar?

JP: Todos los grupos que vienen, están hasta 15 días antes. Ensayan lo que necesitan. No se les cobra ensayos. Usan la sala y hacen prácticamente lo que quieren con la iluminación y el uso del espacio, el montaje, les doy total libertad. Además en un espacio así no estás preocupado por llenar como en otra sala. A mí me gusta que venga gente, pero si un día pasa que no viene nadie no estoy preocupado porque tengo que pagar la sala porque es nuestra. (El Espacio no le cobra un precio fijo por el uso de la sala a los espectáculos que se presentan, como la mayoría de las salas, si no que va a porcentaje de entradas vendidas).

JP: También está la gente que me alquila para ensayar, y me gusta poder hacer un precio accesible para todos. Las salas de ensayos generalmente se cobran carísimas y poder hacer un precio económico también es parte del compromiso. Yo que soy del teatro sé lo que cuesta, capaz que una persona que está sólo para lucrar no lo entiende o no le importa.

Centro Cultural H. Bosch. Gonzalo Ramírez 1826. Tel: 2410 9196

Facebook: Centro Cultural H. Bosch

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