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POR LA TELE SE VE LA PELOTA, NO EL PARTIDO – Por Diego Tabares

En el imaginario del futbolero, que cada vez va menos a la cancha (por violencia, falta de plata o frío) está instaurada la idea que por televisión se puede ver el juego. Nos sentamos delante de la tele, preparamos la picada, y estamos convencidos de que lo que vamos a ver es el partido. El fútbol es un deporte táctico, no son 22 personas corriendo detrás de una pelota. Los esquemas van mutando durante los 90 minutos, y las coberturas, los relevos y los duelos individuales se pierden en la pantalla. Una cancha -que puede medir 120 metros de largo por 90 de ancho- está resumida en el televisor. En definitiva, lo que estamos haciendo es ver la pelota. Seguir ese objeto redondo que va a los tumbos por toda la cancha. Y esto lleva a que cada vez se entienda menos el juego. La frase popular “hay que saber jugar sin pelota” demuestra lo importante que nos estamos perdiendo. Mienfutbol-television-300x270tras el director de cámaras decide mostrarnos cómo el puntero derecho desborda hasta el final de la cancha para tirar el centro, en el otro extremo del campo también pasan cosas. El 9 del equipo que defiende, se ubica para esperar el contragolpe. Lo que no sabemos es cuáles son las referencias de marca, cuál de los dos zagueros sobra o si lo agarran en el arranque de la carrera. Como si fuera poco, la transmisión en HD nos saca de cuadro al que tira los corners. En la necesidad de mostrarnos cuantas cámaras están dispuestas para la transmisión, nos llenan de replay, desde todos los ángulos, y cada tanto nos hacen perder incluso el gol. Esto pasó hace poco, cuando en el partido de Copa Libertadores entre Boca y Wanderers el director se quedó repitiendo el gol de Boca y se ‘’morfó’’ el que hizo Diego Riolfo en la recarga. Por la tele tampoco se ven los diálogos de los entrenadores, las discusiones con los árbitros, la insistencia por corregir al lateral que tiene pegado a la raya o los movimientos inconscientes que hace como si fuera un jugador más. Sin embrago, la televisión permite ver detalles que no apreciamos en la cancha. Si la patada llegó a destino, si se tiró como en una piscina o hasta las polémicas manos, offsides o penales. Claro, esto hace algo más cruel el trabajo de los jueces, que sólo tienen un instante para definir, mientras los aficionados pueden verlo varias veces cómodamente instalados en su hogar. La televisación nos muestra otro deporte, distinto al que vemos desde la cancha. No está mal, pero hay que tenerlo en cuenta. Mientras escribo esta columna sé que en un rato me voy a sentar a ver la vuelta de Barcelona vs. PSG por Champions. Y más de una vez me ha tocado tener que comentar partidos viéndolos por televisión, cuando se juegan en el exterior. Lo hago, resignado, sabiendo que no voy a disfrutar del juego.

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